Saona Blasco Ibáñez

Saona Blasco Ibáñez

Saona Blasco Ibáñez ha llegado para conquistar a los jóvenes de València, ¡y es que su ubicación es perfecta! Situado en la Avenida Blasco Ibáñez, 59-61, entre los campus de Humanidades y Tarongers, es el sitio ideal para una comida entre amigos o una pausa entre clases. La decoración es impecable y acogedora, invitándote a relajarte mientras disfrutas de su variado menú mediterráneo.

La experiencia gastronómica es todo un acierto, desde los torreznos crujientes hasta un pulpo bien hecho que no vas a olvidar. No te pierdas las patatas Saona, aunque algunos lamentan la ausencia de las antiguas patatas bravas. Los platos principales, como el salmón o canelón, son deliciosos, y si llegas a los postres, el brownie es una apuesta segura. Saldrás contento con la relación calidad-precio, ¡perfecto para disfrutar con amigos o incluso para una reunión más formal!

Saona Blasco Ibáñez

Restaurante
⭐4,5
3.586Reseñas
Fotos
Av. de Blasco Ibáñez, 59-61, Algirós, 46021 València, Valencia
960 13 02 82

Horarios Saona Blasco Ibáñez

DíaHora
lunes13:00–16:30, 20:00–23:30
martes13:00–16:30, 20:00–23:30
miércoles13:00–16:30, 20:00–23:30
jueves13:00–16:30, 20:00–24:00
viernes13:00–16:30, 20:00–24:00
sábado13:00–16:30, 20:00–24:00
domingo13:00–16:30, 20:00–23:30

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Saona Blasco Ibáñez

Dónde se encuentra Saona Blasco Ibáñez

¡Hola, grupo! ¿Han oído hablar de Saona Blasco Ibáñez en València? Si todavía no han ido, les cuento que es un restaurante que se lleva 5 estrellas en atención y comida. La dirección es Av. de Blasco Ibáñez, 59-61, Algirós, 46021 València, y les aseguro que merece la pena visitar. Yo fui durante las fallas y tenían un menú especial que era una delicia. La atención del personal es, literalmente, de 10; te hacen sentir super bien desde que llegas.

Lo que me encantó fue lo rápido que sirvieron los platos y lo bien presentados que estaban. Pedí un salmorejo con queso cottage y aceitunas negras, y de verdad que estaba increíble. Luego, unos canelones de rabo de toro que tampoco se quedan atrás. Y si van con peques, no se preocupen, tienen un menú infantil y, para mi sorpresa, una de las camareras le trajo a mi hijo un mantel de papel y colores, ¡qué detalle más bonito!

El ambiente ahí es muy agradable: el restaurante es amplio y luminoso, con una terraza al aire libre que tiene sombrillas. Aunque estaba lleno, lo que suele pasar en hora punta, comimos en un ambiente tranquilo, lo cual se agradece. Y lo mejor es que los precios son super asequibles, así que recomiendo hacer reserva si quieren asegurarse una mesa. Cada vez que pienso en la tarta de queso con arándanos o el costillar ibérico, me entra el antojo de volver. En resumen, si buscan un lugar donde disfrutar de buena comida y buen servicio, Saona Blasco Ibáñez es el sitio ideal. ¡No se lo pierdan!

Cuáles son los puntos de referencia cercanos a Saona Blasco Ibáñez

Ya sabes que siempre que no sabes qué comer, Saona Blasco Ibáñez es una opción que puedes tener en cuenta. Este lugar es genial si te mola la cocina fusión. No esperes encontrar comida auténtica de algún país, pero si te gusta la creatividad en el plato, aquí es donde tienes que estar. Algunas de las combinaciones que probamos estaban buenísimas, y otras, bueno, no tanto, pero eso es parte del juego, ¿no?

Hablando de lo que comimos, empezamos con el ceviche versión Saona. La verdad, estaba rico en sabor, pero si buscas el ceviche peruano auténtico, aquí no lo encontrarás. Luego optamos por las croquetas de pato Pekín, que fueron un acierto total. Las croquetas son puro amor, y estas no defraudaron. Por otro lado, las gyozas rellenas de longaniza tuvieron un toque creativo que, desde mi punto de vista asiático, no me terminó de convencer. Pero cada uno tiene su rollo, así que puede que a ti te encanten.

No podemos olvidarnos de los postres, que también estaban bastante ricos. Y para rematar, el servicio fue genial; el chico que nos atendió era majo y divertido, lo que siempre suma puntos.

En cuanto al ambiente, me gustaría destacar que el servicio es, en general, excelente. La camarera Sandra, por ejemplo, es atentísima y siempre te hace sentir bienvenido. La comida tiene un sabor que se nota está bien elaborada, aunque a veces las porciones podrían ser un poco más generosas. Pero ojo, por el precio, que oscila entre 10-30 € por persona, es más que aceptable. Y si decides ir en fin de semana, tienen un menú por 15 € que suena super bien, con varias opciones para que puedas elegir lo que más te apetezca.

Ahora, si estás preguntándote qué hay cerca de Saona Blasco Ibáñez, la zona está bastante bien ubicada en Algirós, así que no te faltarán puntos de referencia. Puedes encontrar la Universidad Politécnica de Valencia y el Jardín Botánico a un tiro de piedra, además de otros bares y restaurantes donde podrías seguir la fiesta si te quedas con ganas de más. ¡Así que ya sabes, anímate a probarlo!

Qué tipo de comida ofrece Saona Blasco Ibáñez

Y si hablamos de Saona Blasco Ibáñez, ¡tienes que saber que aquí la experiencia es de 5 estrellas! Desde que llegamos, nos atendieron como si fuéramos de la familia, especialmente gracias a Alek, Lucía y Tavo, que se aseguraron de que no nos faltara nada. La comida es exquisita, y sinceramente, mis felicitaciones a los cocineros por ese increíble trabajo. La atención tan amable hizo que todo fuera aún más especial. Y ya te digo, estamos pensando en regresar pronto, ¡definitivamente hay que repetir!

Hablando de lo que probamos, la musiquita de fondo es un nivel. Le da un toque genial al ambiente, ¡te sientes de diez! La carta es variada y tienen un menú del día que está muy bien en cuanto a calidad-precio. No te pierdas las croquetas de cuatro quesos (yo ya tengo mi favorita) y la causa limeña de pollo que está para chuparse los dedos. Los rigatoni fueron un acierto total y, para el broche, la tarta de lima cremosa es un must.

Eso sí, un consejo: aunque no es obligatorio reservar, yo te recomendaría mejor hacerlo. Así evitas cualquier sorpresa y puedes disfrutar de tu comida con tranquilidad. El sitio es acogedor y tienen incluso opciones para los más peques si vas con niños, así que está pensado para que todos se sientan cómodos. El único inconveniente es que encontrar aparcamiento puede ser un poco complicado, pero con un poco de paciencia, seguro das con un buen sitio cerca.

Ahora, si te preguntas qué tipo de comida ofrece Saona Blasco Ibáñez, aquí lo tienes: cuentan con una gran variedad que va desde entrantes deliciosos hasta platos principales como costilla ibérica y focaccia. La mezcla de sabores y los postres también están a la altura, así que no te quedes sin probar las tortitas con atún o la tarta banoffee. ¡Te aseguro que lo disfrutarás tanto como nosotros!

Es Saona Blasco Ibáñez un lugar adecuado para comer entre clases

Y ahí está Saona Blasco Ibáñez, un sitio que ha generado opiniones muy diversas. Por un lado, he escuchado a algunos que han tenido una experiencia increíble, como esa cena romántica bajo las estrellas donde todo, desde la comida hasta el servicio, fue de 10. Pero, por otro lado, también hay quienes han quedado muy desilusionados, especialmente con el famoso Menú Degustación. Hay quien me contó que la fideuà de mariscos era tan mala que ni siquiera pudieron comerla, y eso es algo que te deja con mal sabor de boca. Los entrantes parecían haber pasado de moda y, aunque el postre estuvo bien, no fue nada para tirar cohetes.

Lo que me llamó la atención es que, a pesar de tener precios de 20-30 € por persona –que no es poco–, la calidad de la comida no siempre fue la esperada. Hay quien dice que el cava que ofrecen es bastante mediocre, lo que es una pena, porque uno espera un poquito más, ¿no? En contraparte, cuando se habla de la atención, parece que muchos se rinden ante la amabilidad del personal. Es curioso como algunos se sienten mimados por los camareros, como Patricia, que hizo que salieran contentos a pesar de los altibajos en la comida.

Y si buscas un sitio agradable para cenar, parece que puedes tener suerte con algunas opciones en el menú. Aunque ojo, que la hamburguesa fue bastante criticada por ser dura. Pero a la gente le encanta la torrija de postre, así que ahí tendrás un plus para salir feliz. La verdad es que, en general, la atención parece ser un punto fuerte. Así que, si quieres comer entre clases, podría ser un lugar decente, pero asegúrate de elegir bien lo que pides. El ambiente es agradable, perfecto para un almuerzo rápido, aunque eso sí, quizás te convenga evitar el Menú Degustación y optar por platos que ya han sido más apreciados. ¡Suerte y buen provecho!

Quiénes son los principales clientes de Saona Blasco Ibáñez

¿No os parece que Saona Blasco Ibáñez es el lugar perfecto para disfrutar de una buena comida? El ambiente es amplio y acogedor, con una decoración que te hace sentir como en casa, pero también un poco elegante. La verdad, es que cada vez que voy, salgo con una sonrisa en la cara. La atención de los camareros es increíble, siempre rápidos y dispuestos a ayudarte con una sonrisa. Ayer, por ejemplo, me quedé impresionado con lo rápido que llegó nuestra comida. ¡Todo estaba delicioso!

Además, hay que hablar de la comida; su menú tiene opciones para todos los gustos, y si no has probado la tarta de queso con arándanos y el pulpo en puré de patatas, no sé a qué estás esperando. Son los platos que más recomiendan y, sinceramente, no es para menos. Si vas en grupo, como yo hice el sábado para un cumple de 13 personas, te aseguro que es una apuesta segura. La pata de pulpo se llevó los aplausos de la noche, ¡estaba de escándalo!

La última vez también noté que tienen un buen trato con los clientes. Recuerdo a Sandra, una de las camareras, que estuvo pendiente de nosotros todo el tiempo, haciendo que la experiencia fuera aún mejor. La gente parece repetir mucho, sobre todo por el servicio y la variedad del menú. Si vais en horarios de cena, no olvidéis hacer reserva, porque se llena rápido y con razón.

Y ahora la pregunta del millón: ¿quiénes son los principales clientes de Saona Blasco Ibáñez? La clientela varía, desde grupos de amigos disfrutando de una buena cena, hasta familias o parejas que buscan pasar un rato agradable. Por lo que he visto, cualquiera que aprecie buena comida y un servicio excepcional se siente como en casa aquí. No importa si eres un gourmet o simplemente buscas una comida rica con buena compañía; este lugar ha sabido hacerse un hueco en la ciudad. Definitivamente, tenéis que ir a probarlo. ¡No os arrepentiréis!

Cómo es la decoración del local

Y si hablamos de Saona Blasco Ibáñez, ¡madre mía, qué buen rollo se respira allí! Fui con un grupo de amigos y, aunque el local estaba a reventar, el ambiente sigue siendo espectacular. Es ideal para esas noches en las que quieres ponerte al día con tus amigos. El servicio, aunque un poco estreseado por la cantidad de gente, se lo curraron bastante. Eso sí, tuvimos algún despiste con las bebidas y ciertas tapas que no llegaron a nuestra mesa, ¡pero en general la experiencia fue buena!

Sobre la comida, los platos que probamos estaban bastante bien, con una presentación cuidada y un sabor que te hace querer volver otra vez. Si quieres saber qué pedir, ¡no puedes dejar pasar la torrija con helado! ¡Deliciosa! El menú del día también es super completo y generoso, ideal si no quieres arruinarte porque por entre 10-20 € por persona, realmente te vas satisfecho. Así que, en cuanto a calidad-precio, creo que cumple lo que promete.

Ahora, no todo es color de rosa. Hubo un par de comentarios sobre cómo a algunas personas les pareció que la calidad y cantidad de la comida habían bajado, lo que es una lástima. Pero vamos, que las 5 estrellas en la comida y ambiente no las niega nadie. Y aunque el servicio se esfuerza, a veces uno tiene que ser paciente cuando hay tanta gente. Si estás pensando en ir, ¡prepárate para disfrutar!

Y hablando de la decoración, ¡qué agradable es el ambiente! Es un local con un diseño relajado y elegante, perfecto para una cena en grupo o incluso para una celebración especial. Con su cuidado en los detalles, la verdad es que le da un toque acogedor. Así que, si te animas a ir, seguramente lo pasarás genial. ¡Ya nos contarás qué tal!

Cuáles son algunos de los platos destacados del menú

Así que, después de todo este tiempo, finalmente te animaste a probar Saona Blasco Ibáñez, ¿verdad? La verdad es que el lugar tiene 4 estrellas y eso te da una idea de lo que puedes esperar. La terraza es perfecta para el verano, sobre todo si quieres disfrutar de una comida al aire libre y con un buen ambiente. Eso sí, si buscas algo especial en la comida, puede que te decepcione un poco, pero para una comida o cena sin pretensiones está bastante bien.

La atención al cliente es bastante rápida, lo cual es un plus cuando tienes hambre. La decoración tiene ese toque bonito que siempre se agradece; hace que el lugar se sienta acogedor. Eso sí, en cuanto a la comida, te diría que evites los arroces con suplemento, sobre todo esos que prometen bogavante… Para eso, mejor ve a una buena arrocería. Si no quieres complicarte, una de sus opciones más seguras son las patatas bravas con alioli al estilo Saona. Son una delicia y no te las puedes perder.

Te aviso, el tema del aparcamiento puede ser algo complicado, así que prepárate para dar algunas vueltas. Aunque hay aparcamiento en la calle gratuito, a veces tienes que tener un poco de suerte para encontrar un sitio. En cuanto a los precios, se suele rondar entre 30-40 € por persona, lo que está bien para una salida casual. Aunque los postres son un poco justos, siempre queda la opción de llevarte algo dulce para el camino.

Ahora, si estás pensando en qué pedir, aquí van algunas recomendaciones: no te olvides de probar los entrantes, y definitivamente dale una oportunidad a las tortitas con tataki de atún; ¡son solo dos unidades, pero son un gran inicio para la comida! En general, Saona es ideal si buscas variedad y buen producto, sin nada exagerado.

Fotografías Saona Blasco Ibáñez

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